Semana Santa Monóvar - Crónica 2011

   
  Semana Santa Monóvar
  Crónica 2011
 
 

Crónica de la Semana Santa 2011


   Durante la Semana Santa del 2011, se sintió especialmente la presencia infantil en los desfiles procesionales, algo que nos asegura la continuidad de nuestras cofradías, especialmente en este año en el que fallecieron varios cofrades relevantes. Pero además de muchos niños, en esta Semana Santa se ha palpado la presencia popular. Sin duda, en las procesiones de 2011 se ha registrado una afluencia de público mayor que en años anteriores, signo inequívoco de la dimensión que está tomando en la ciudad esta celebración religiosa.

   La Cuaresma y la Semana Santa del 2011 fueron más tardías de lo habitual. A pesar de ello, hubo algunos actos y actividades que aliviaron la espera de los monoveros cofrades. Cuando apenas habían comenzado a escucharse los ecos de los ensayos de las bandas, se celebró el 5 de febrero, en nuestra localidad, el Primer Encuentro de bandas y jóvenes cofrades de Medinaceli, Cautivos y Rescatados de la Comunidad Valenciana. Este encuentro fue organizado por la cofradía del Santo Sepulcro y Jesús Cautivo, debido a las relaciones y convivencias que mantienen las diferentes cofradías de la Comunidad Valenciana cuyos titulares reciben la advocación de Cristo de Medinaceli, Cautivo o Rescatado.

   Los actos previstos para este Primer Encuentro comenzaron a las 12 del mediodía, con un recibimiento en el Teatre Principal. Por la tarde, tuvo lugar un pasacalle por nuestra ciudad, que contó con las bandas de las cofradías del Santo Sepulcro y Jesús Cautivo, Nuestro Padre Jesús de Medinaceli de Elda y Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Señora de la Merced de Vinarós. A ellas se añadió la banda de Nuestra Señora de los Dolores de Monóvar, ya que las bandas de Nuestro Padre Jesús Rescatado de Elche, y de Jesús de Medinaceli del Grao de Valencia, no pudieron participar. Al finalizar, se celebró en la iglesia parroquial una eucaristía y un besapié a Jesús Cautivo, con lo que se dio por concluido este Primer Encuentro.

   Pocos días después, a las 20 horas del viernes 11 de febrero, se inauguró en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura la Primera muestra fotográfica de la Semana Santa Monovera. Organizada por la Concejalía de Cultura y por la Junta Mayor de Cofradías, la exposición contenía obras de diverso estilo y factura, aunque todas relativas a los desfiles procesionales de la Semana Santa de Monóvar. Participaron con sus fotografías Vicente Martínez "Tito", Luis Poveda, José Martínez, Juan Martínez, José Giner y José Manuel Cerdá. Para su mejor coordinación y organización, se contó con la colaboración de José María Monzó, quien intervino en la inauguración de la Muestra tras Mª Francisca Parreño, concejal de Cultura. Esta muestra permanecería abierta al público hasta el domingo 6 de marzo, registrando en todo el periodo un elevado número de visitantes.

   Fue la presentación de la quinta edición de la revista Cruz de Guía, editada por la Junta Mayor y la Concejalía de Cultura, y patrocinada por ésta, el siguiente de los actos previos a la Semana Santa. La portada de este quinto número de la publicación presentaba la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, con una rotulación contemporánea en tonos morados y malvas. Esta misma composición, obra de Nicolás Vidal, sirvió como cartel anunciador de la Semana Santa del 2011. En cuanto al diseño de la revista, en consonancia con la portada-cartel, fue trabajo de Carlos Navarro, que realizó la maquetación junto con Francisco Jaén. El consejo de redacción de la revista estuvo formado por José Antonio Bellot, Mª Carmen Calpena, Liberto Esteve, Francisco Jaén, Pablo Jaén, Mónica Marhuenda y Carlos Navarro, todos ellos bajo la coordinación de Marcial Poveda.

   Este acto se celebró a las 13 horas del día 6 de marzo, domingo previo al Miércoles de Ceniza, en el auditorio Jose A. Ballester de la Casa de Cultura, y se abrió con la proyección del anuncio de la Semana Santa 2011 de la plataforma web "Pasión en Monóvar", que más adelante organizaría un concurso de cartelería. La presentación corrió a cargo de Rafael Maluenda, pregonero de la Semana Santa del 2010, cuya intervención estuvo precedida por la de la concejal de cultura, Mª Francisca Parreño, y seguida por la del alcalde de Monóvar, Salvador Poveda. Maluenda destacó la calidad alcanzada por la publicación. Al finalizar su intervención, el público asistente, más numeroso que en ocasiones anteriores, disfrutó de un pequeño aperitivo en la sala de exposiciones, dándose por clausurada la Primera Muestra fotográfica de la Semana Santa Monovera.

   El día 9 de marzo, en una fecha tan señalada como el Miércoles de Ceniza, se recibió en Monóvar la "Cruz Peregrina" y el icono mariano de Juan Pablo II, objetos que recorrieron España con motivo de la celebración en agosto de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. La cruz y el icono permanecieron expuestos a la veneración de los fieles en la capilla del colegio Divina Pastora, y primero en el altar mayor de la parroquia, donde coincidieron con las imágenes típicas de la cuaresma: los estandartes de las cofradías presidían los ambones laterales, el Santísimo Cristo Crucificado estaba expuesto en dicho altar, y la Virgen del Remedio y la Virgen de la Esperanza aparecían vestidas con sus atuendos cuaresmales.

   Durante esos cuarenta días, en las tardes de los sábados se fueron celebrando las eucaristías ofrecidas por las diferentes cofradías de la ciudad. Comenzaron el sábado 12 de marzo con la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y siguieron el 19 con la Hermandad del Santísimo Cristo Crucificado y María Santísima de la Esperanza; el 26, con la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad; el 2 de abril, con la del Santo Sepulcro y Jesús Cautivo; y el 9, con la de Nuestra Señora de los Dolores, coincidiendo con el inicio del septenario de Dolores que realiza la parroquia y durante el cual, la titular de la cofradía permanece expuesta en el altar mayor. Además, el sábado 16, Sábado de Dolores, tras la eucaristía de la tarde, se bendijo el paso de palio de la Virgen de la Esperanza.

   Con anterioridad a estas últimas eucaristías por las cofradías, se realizó el viernes 8 de abril el Vía Crucis por la paz, que organiza la Hermandad del Cristo. A las 22,30 horas partió desde la iglesia parroquial esta celebración penitencial, que discurrió por las calles Iglesia, Fonament, Poveda, Segura, Mayor, Plaza del Santísimo Cristo Crucificado, San Juan, Plaza de la Sala y Mayor, terminando de nuevo en la parroquia. A lo largo de este itinerario se fueron rezando las catorce estaciones del Vía Crucis, en el que la imagen del Santísimo Cristo Crucificado es portada sobre unas sencillas andas metálicas que puede cargar todo aquel que lo desee, en especial mujeres y niños. Cuando finalizó el Vía Crucis, se expuso al Santísimo Cristo Crucificado en besapié, por el que pasaron varios cientos de personas.

   Al día siguiente, el sábado 9 de abril, y al finalizar la eucaristía por la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, se celebró en el Teatre Principal el Pregón de la Semana Santa 2011. En esta ocasión el pregonero fue el sacerdote y antiguo párroco de Monóvar, Efrén Mira Pina. El acto del pregón, conducido por Virtudes Milán, comenzó a las 20,30 horas con la actuación de una banda formada por diferentes músicos y componentes de las bandas de las cofradías. Seguidamente, intervino el Presidente de la Junta Mayor de Cofradías, José Ríos, presentando a Don Efrén de una manera afectuosa y emotiva, recordando que fue él el promotor de la Junta Mayor de Cofradías.

   El pregón de Mira estuvo cargado de recuerdos y anécdotas, así como de continuas referencias catequéticas y devocionales. Al finalizar el aplaudido discurso del pregonero, éste recibió de manos de Ríos un obsequio recordatorio en agradecimiento de su intervención. Entonces, el alcalde de la ciudad, Salvador Poveda, se dirigió a los presentes para despedir el acto, que finalizó con otra breve actuación de la banda formada para la ocasión.

   El domingo 17 de abril, Domingo de Ramos, comenzó en Monóvar la Semana Santa, como es costumbre, con la procesión de la Entrada de Jesús Triunfante en Jerusalén. A las 11,30 horas, en la iglesia del Exconvento de Capuchinos, se produjo la solemne bendición de palmas por parte de nuestro párroco, que dio paso a la procesión hacia la iglesia parroquial, recorriendo la Plaza de Nuestro Padre Jesús Nazareno, las calles San Juan, Comunidad Valenciana, Maestro Don Joaquín, Luis Martí, Ricardo Leal, Saturnino Cerdá, Juan Carlos I e Iglesia. Abría el camino una banda de tambores infantil, formada por niños y niñas componentes de las diferentes bandas, que en esta ocasión se distanció del inicio del cortejo procesional. Cortejo que presenta una gran cantidad de asistentes, en su mayoría niños vestidos de estreno, acompañados por sus familias, y cargados todos con palmas o ramas de olivo. Rodeada del gentío, iba la imagen de Cristo sobre el borrico, el Burret, y tras esta imagen, el párroco, las autoridades locales y representantes de la Junta Mayor de Cofradías. Les seguía la Agrupación Musical la Artística, que alegró el ya de por sí jovial y cálido día. Al llegar a la parroquia, se celebró la Santa Misa. Durante la tarde, se trasladaron al templo los pasos de las diferentes cofradías, excepto el de la Esperanza, que permanecía allí desde el día anterior, debido a su bendición. Una novedad es que este año 2011, por iniciativa particular, los pasos presentaban unos pequeños paneles explicativos con datos sobre la cofradía correspondiente, la imagen, el trono, etc.

   En la tarde del Lunes Santo, a las 20 horas, tuvo lugar en la iglesia la celebración penitencial, al tiempo que la Cofradía del Santo Sepulcro y Jesús Cautivo preparaba la salida procesional de Jesús Cautivo. A las 21,30 horas estaba prevista la salida de la cofradía, pero cuando hacía apenas unos minutos que había salido la cruz de guía, y la banda comenzaba a tocar, anunciando la pronta salida de Jesús Cautivo, comenzó a llover. La cofradía se replegó rápidamente y no sufrió desperfectos. Pronto dejó de llover, y tras varias reuniones de urgencia de la Junta Mayor con la dirección del Sepulcro, los cofrades volvieron a salir a la calle alrededor de las 22,15 horas, recorriendo el itinerario previsto. Así, portaron la imagen de Jesús Cautivo por las calles Mayor, Plaza de la Sala, Mayor, Queremón Alfonso, Plaza de la Malva, Bohuero, Paz, Poveda, San Francisco, Salamanca, Argentina, Mayor, Plaza de la Sala y de nuevo Mayor, hasta la parroquia. Se vivieron momentos emocionantes en la salida y la entrada de la imagen en el templo; en el cruce de la Plaza de la Malva, cuando los costaleros subieron a Jesús Cautivo por las escaleras que dan a Queremón Alfonso; o en la calle de la Paz, donde Carmen Picó oró ante el Cautivo con una poesía escrita por ella misma, recitada desde el balcón de su casa.

   La lluvia, que amenazó durante casi todos los días de la semana, apareció también el Martes Santo, aunque a la tarde, por lo que no afectó a la procesión de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que salió de la iglesia parroquial a las 22 horas, para seguir el itinerario que la cofradía no pudo realizar el año 2010, y que le llevaría al popular barrio de la Goletja. Así, el cortejo, abierto por un matraquero, discurrió por las calles Mayor, Doctor Más, Benjamín Palencia, Pancho Cossío, la Avenida de los Pintores, la Carretera dels clots, Virgen del Carmen, Mayor e Iglesia. Los momentos más destacados fueron la entrada y salida de la iglesia de la imagen del Nazareno, y los vividos en pleno barrio de la Goletja, como la subida de la avenida de los Pintores que dejó estampas para el recuerdo, con la emblemática Casa de los Pintores y el Palera de fondo.

   El Miércoles Santo se presentó una jornada soleada y con buen tiempo, al contrario que el resto de la Semana. A las 22 horas, comenzó su salida la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, que estrenaba campana en su paso, y el coloreado de la insignia que remata los varales de carga. La banda de cornetas y tambores interpretó en la salida Costalero del Soberano. El cortejo de la Dolorosa discurrió por las calles Mayor, Plaza de la Sala, Mayor, Santa Teresa y Daniel de Nueda, desde donde esperó la llegada de la cofradía de la Soledad para su popular encuentro, que concentró a una gran cantidad de público en la Ronda Constitución.

   Nuestra Señora de la Soledad salió de la parroquia tras la Dolorosa, acompañada de su banda de tambores. El tiempo que el paso permanecía inmóvil en la iglesia, presentaba unos remates que ocultaban el hueco que dejan los varales de carga al retirarlos. Pero para la noche del Miércoles Santo, el paso ya presenta los varales que acogen a sus portadores, que llevaron a la Virgen de la Soledad hasta su encuentro con la cofradía de la Dolorosa, por las calles Mayor, Plaza de la Sala, Luis Martí, Antonio Ramos Carratalá, Doctor Fleming, Reyes Católicos, Juan XXIII, Avenida Puenteareas, José Alfonso y Pablo VI.

   Cuando los pasos de las cofradías estuvieron uno frente a otro en la Ronda Constitución, las bandas de ambas se unieron para interpretar juntas Costalero de Fe, pieza que acompañó al encuentro entre las titulares, que fueron mecidas con una gran sincronización ante el cuantioso público asistente. Tras el encuentro, los costaleros de la Soledad reverenciaron a la Virgen ante el paso de la Dolorosa. Los pasos reviraron y bajaron parte de la Ronda Constitución al unísono, para tomar la calle Reyes Católicos, la Dolorosa primero y la Soledad después. Desde allí, ambas cofradías discurrieron formando un mismo cortejo, que recorrió las calles Doctor Fleming, Avenida de la Comunidad Valenciana, Maestro Don Joaquín e Iglesia. De la noche, cabe destacar, además del encuentro entre imágenes, las salidas y entradas de la parroquia, y la espera de la Dolorosa a la Soledad, en la calle Daniel de Nueda.

   El Jueves Santo comienza la conmemoración litúrgica de las últimas horas de Nuestro Señor Jesucristo, con la celebración, a las 19,30 horas en la iglesia parroquial, de la Eucaristía de la Cena del Señor y el traslado del Santísimo Sacramento al Monumento. La noche del Jueves Santo es la de la procesión del Silencio, con la Hermandad del Santísimo Cristo Crucificado y María Santísima de la Esperanza, que presentaba la principal novedad de la Semana Santa del 2011, pues salía a la calle por primera vez con su titular mariana en un nuevo paso de palio, lo que creó una gran expectación. La Virgen de la Esperanza, para su primera salida procesional, llevaba una nueva saya de tisú de plata con bordados en oro y sedas, un fajín de general, y un manto de terciopelo verde.

   La procesión comenzó a las 23 horas, precedida por tres toques de matraca y el apagado del alumbrado público. La banda infantil tocó a la salida de la cruz de guía, tras la cual se fue desplegando la cofradía. Después del estandarte, al toque de la banda de tambores titular, salió del templo el Santísimo Cristo Crucificado. Tras él, iban algunas mujeres de mantilla, parte de la presidencia de la hermandad y la presidencia de la Junta Mayor. Les seguían más cofrades con cirios rojos e insignias, entre ellas el simpecado, y la presidencia de autoridades locales, de la hermandad y la eclesiástica. Fue entonces cuando el paso de la Esperanza estuvo listo para salir sobre los hombros de su cuadrilla de portadoras, todas ellas mujeres. Este hecho, inédito en la ciudad, hizo que la hermandad recibiera una especial mención desde la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Monóvar, que sufragó la participación de la Agrupación Musical la Artística en la procesión, tras el paso de la Esperanza. El paso comenzó a andar y a salir a la calle, con sus portadoras agachadas o "sufriendo", pues el palio es más alto que la cancela de madera. Cuando estuvo la calle, sonó la Marcha Real y la marcha Reina de San Román. Desde la parroquia, la cofradía tomó la calle Mayor, siendo destacable el paso de la misma por la calle Argentina y Salamanca, y por su Casa-Hermandad en la calle Segura.

   Por desgracia, el tiempo no hubo de acompañar en la noche del Jueves al Viernes Santo. En la Plaza del Santísimo Cristo Crucificado estaba previsto que el Cristo revirase y esperase a la Virgen de la Esperanza para realizar un encuentro entre ambas imágenes. Sin embargo, cuando el Cristo estaba a unos metros de dicha plaza, y la Esperanza enfilaba la calle Mayor, comenzó una repentina y fuerte tormenta de viento y lluvia, que disolvió parte del cortejo. Bajo la lluvia, los costaleros del Cristo Mecieron a su titular mientras sonaba, de parte de su banda de tambores, una adaptación de La Saeta; las costaleras de la Esperanza hubieron de parar para apagar los candeleros que no había apagado el viento y para tapar la cola del manto de la Virgen, mientras la Artística se refugiaba en la Casa- Hermandad, excepto su director y alguno de los músicos, que siguieron redoblando tras el paso de palio. El Cristo abandonó, sobre ruedas, la Plaza del Cristo, llegando por la calle Mayor a la parroquia. Al contrario, la Esperanza llegó sobre los hombros de su cuadrilla hasta la altura de la calle Masianet, donde se formaron fuertes escorrentías y hubo de usarse las ruedas del trono. Cuando el Cristo entró en la parroquia, ahora sí a hombros, la banda de tambores fue a buscar a la Virgen de la Esperanza, encontrándola a la altura de la calle Teatro. las costaleras volvieron a cargar el paso sobre sus hombros, y así llegaron a la iglesia, donde reviraron para entrar. Una vez dentro, hubo momentos de gran conmoción y desánimo en los hermanos del Cristo, en especial en las costaleras de la Esperanza. Hermanos de esta corporación y cofrades de otras cofradías permanecieron hasta las cinco de la madrugada evaluando y tratando posibles daños. De los sucesos de la noche del Jueves Santo y la procesión del Silencio se desprende la ejemplaridad de las personas que en todo momento apoyaron y ayudaron, como pudieron, tanto a la Hermandad como a todos sus hermanos, ofreciendo asilo o ayuda, o permaneciendo bajo la lluvia, esperando al Cristo y la Esperanza, ofreciendo aplausos o gritos de "viva" y de apoyo.

   Para la mañana del Viernes Santo, se programó para las cofradías un turno de vela ante el Santísimo Sacramento. Este turno de vela comenzaba a las 9 de la mañana, hora en la que participó El Burret, hasta las 10. Le siguieron, en razón también de una hora, las cofradías del Nazareno, el Cristo, la Dolorosa, el Sepulcro y la Soledad; tras éstas, participaron la Mayordomía de la Virgen del Remedio, las catequistas y la Adoración Nocturna. Estos turnos de vela finalizaron a las 17 horas, cuando comenzó la celebración de la Pasión y Muerte del Señor.

   También en la mañana del Viernes, hubo de reunirse la Junta de Gobierno de la Hermandad del Cristo para evaluar la situación de los pasos e imágenes, y la viabilidad de la salida procesional en la procesión del Santo Entierro. Numerosos hermanos se congregaron en la puerta de la iglesia para conocer la decisión de boca del Hermano Mayor, Enrique Marhuenda. El Cristo saldría sobre sus sencillas andas de Viacrucis, pero la Esperanza no podría salir. Además, los cofrades hubieron de vestir en la Procesión del Santo Entierro sin capa y sin capirote de cartón, con el antifaz echado hacia atrás, por lo castigadas que habían quedado dichas prendas en la tormenta de la noche anterior.

   En la tarde del Viernes Santo, las predicciones a las 19,30 horas, hora prevista para el comienzo de la procesión del Santo Entierro, eran malas y se temía que ocurriese lo mismo que durante la procesión del Silencio, con el agravante de que si así fuera, las cofradías en la calle serían cinco, y no una sola, con los consiguientes problemas que ello conllevaría. Por ello, la Junta Mayor se reunió en la sacristía de la parroquia para tomar una decisión. La salida de la procesión se atrasó, hasta que se decidió que las cofradías sí saldrían, aunque acortando el recorrido procesional: en lugar de tomar San Juan por el Exconvento, se haría por Santa Teresa. De este modo, el itinerario quedaba fijado del siguiente modo: Mayor, Plaza de la Sala, Mayor, Santa Teresa, San Juan, Comunidad Valenciana, Maestro Don Joaquín e Iglesia. Afortunadamente, durante la procesión no llovió y la muestra de mal tiempo fue un viento frío, que sopló con fuerza en algunas ocasiones. De este modo, las puertas del templo se abrieron para ver salir a Jesús Nazareno a las 20,45 horas, con una hora y cuarto de retraso. Tras él, la cofradía del Cristo, que contó con un alto número de cofrades en sus filas, y que hubo de formar en las condiciones citadas anteriormente; a pesar de la no salida de la Esperanza, sus costaleras cerraron el cortejo de su cofradía, dejando un elocuente espacio donde debería estar el paso de la Virgen. La Dolorosa fue la siguiente, seguida de la cofradía del Santo Sepulcro y Jesús Cautivo, en este caso, portando sobre su trono a Cristo Yacente. Esta cofradía representa en nuestra ciudad el Santo Entierro de Cristo, con un paso grave y austero. Siguiendo al Sepulcro de Cristo, salió la Soledad, que en vista del riesgo de lluvia, aparecía sin aureola y cubierta por un impermeable blanco a modo de manto; este impermeable le fue retirado antes de entrar de nuevo en la iglesia. De la procesión, destacaron, por inéditas, las estampas de la cofradía del Cristo en dicha situación, o la de la Soledad con ese impermeable. Pero también destacó el paso de las cofradías por la Avenida de la Comunidad Valenciana, y las salidas y entradas de todas ellas, en especial del Sepulcro, cuyo Yacente sólo sale a la calle los Viernes Santos, siendo el protagonista del posterior Santo Entierro.

   Este Santo Entierro se celebró al finalizar la entrada de la Soledad en la parroquia. El Señor del Santo Sepulcro se depositó, por sus cofrades, en su urna, mientras el cura-párroco Antonio Alcolea hacía a todos los presentes una reflexión acerca de la muerte de Cristo y su fundamental significado redentor y no únicamente doloroso. Una vez introducido Cristo en su sepulcro, un grupo de músicos con instrumentos de viento tocaron una pieza fúnebre.

   El Sábado Santo es el único día que queda en Monóvar vacío de procesiones. Por ello, las cofradías y sus integrantes aprovechan para organizar comidas de hermandad que se convierten en auténticos hervideros de fraternidad. El mismo sábado, a las 20,30 horas en el asilo de ancianos, y a las 22 horas en la parroquia, se celebró la Solemne Vigilia Pascual, la liturgia más importante en el calendario católico, en la que se anuncia la Resurrección de Cristo y su triunfo sobre la muerte.

   El Domingo de Resurrección se presentaba, al igual que otros de los días de esta Semana Santa, con un tiempo incierto, que afortunadamente no empeoró mientras se sucedían las procesiones. La jornada comenzó, como de costumbre, con la celebración de la eucaristía en la parroquia a las 7,30 horas. Al finalizar, tuvo lugar el traslado de la Virgen del Remedio hasta la casa de la familia Durá Marín, en la calle Mayor, donde es depositada hasta salir hacia el Encuentro con Cristo Resucitado. Durante este traslado, y en la posterior procesión, la Virgen del Remedio estuvo acompañada por una pequeña banda de tambores, formada por componentes de las distintas cofradías.

   Antes de que La Artística acompañe al Santísimo en su recorrido desde la parroquia hasta la Plaza de la Malva, la agrupación musical dedica un pasodoble a la Virgen del Remedio, en el portal de la calle Mayor donde espera la salida del Santísimo Sacramento. Tanto el Santísimo Sacramento como la efigie de la Virgen se hacen a la calle a las 10 de la mañana, rumbo a la Plaza de la Malva. Allí, se celebra el Santo Encuentro, en el que María descubre a su Hijo resucitado. La Mayordomía retira el velo negro a la Virgen y pone en sus manos un manojo de claveles rojos. Entonces, hace tres reverencias adelante y tres atrás, imitada por todos los asistentes. Es entonces cuando se alza de nuevo la Virgen y se suceden los aplausos, cohetes, suelta de palomas y suena la Marcha Real. La Virgen del Remedio y el Santísimo Sacramento retornan a la parroquia en un jovial y dichoso ambiente, y se celebra la Reserva Solemne y la Santa Misa de Pascua.

  Terminó así la Semana Santa en la ciudad. El espíritu cofrade permaneció unos días en el ambiente y en las charlas entre amigos. La Junta Mayor de Cofradías reapareció el 26 de junio en el Corpus Christi. Lo hizo de luto, pues el día anterior murió Alejandro Verdú, un destacadísimo cofrade, costalero del Sepulcro y miembro de las directivas del Sepulcro y la primera Junta Mayor de Cofradías. Alejandro se ganó el respeto y admiración de todos los que tuvieron el placer de convivir algún momento con él, por su carácter franco, bondadoso y solidario, y de este modo infundió en su familia y amigos la estima por nuestra Semana Santa, a través de unas firmes convicciones religiosas. Convicciones y actitudes que deberían servir de ejemplo para todos los cofrades de la ciudad.

   Va por ti, Alejandro.

 

Carlos Navarro Rico
Cronista de la J.M.C.S.S.M
 
Crónica publicada en la revista Cruz de Guía 2012


 
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